Tres días y dos años: del 15M al 12M

Los movimientos de protesta organizados que más activos se han mostrado en los últimos años en Cantabria regresarán este domingo al lugar de donde han surgido muchos de ellos: la Plaza Porticada, dos años después del estallido del sentimiento de indignación en que consistió el 15M.

“¿Dónde están los indignados?” es una pregunta que mucha gente se ha hecho durante estos dos años. El domingo La Plaza ofrecerá una buena foto fija de a qué han dedicado su tiempo muchos de los activistas que se implicaron en ese momento, y muchos de los que se han sumado después. Por azares del calendario y para que coincida en domingo, el aniversario del 15M se celebra este 12M. Tres días que son dos años, y que dan para mucho.

El 12M se celebrarán en la Plaza Porticada al menos cinco asambleas simultáneas. Será a las 12 del mediodía.

Así, el doce a las doce habrá asambleas sobre la vivienda, el fracking, la educación pública, la exclusión sanitaria o la deuda. Si les suenan los temas es porque cada uno de ellos ha centrado reivindicación en la calle y removido agenda institucional.

Estas son las asambleas confirmadas del domingo:

-Por el derecho a un vivienda digna, a cargo de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, es decir, los colectivos contra los desahucios.

-Sobre la deuda, por el Frente Cívico, una formación que se está volcando mucho en todos los movimientos ciudadanos.

-La educación no se vende, con Cantabria No Se vende, el movimiento de movimiento que integra a más de una treintena de colectivos, y que ha mostrado especial sensibilidad por el tema de la enseñanza.

-Situación actual del fracking, con Asamblea contra la fractura hidráulica de Cantabria.

-Sobre la exclusión sanitaria, con la Plataforma contra la exclusión sanitaria, que lucha contra la exclusión de los inmigrantes en situación irregular de la asistencia sanitaria.

A estas asambleas tenemos que sumar una manifestación de la Plataforma de Afectados por las Preferentes en Cantabria, que saldrá a las doce de Numancia para desembocar, así es, en la Porticada.

Si se analizan, las asambleas y colectivos de este domingo son los protagonistas de la agenda reivindicativa de los últimos años.

El caso más  evidente es la PAH, que ha adquirido un fuerte liderazgo público debido a lo sensible de un problema que además ha logrado concentrar los principales hilos conductores de los últimos años: la especulación con el precio de la vivienda, los abusos del sector financiero, el paro y los efectos más directos sobre las personas de la crisis económica. Son los grandes protagonistas mediáticos, hasta el punto de que el lema nacional del 12M es ‘escrache al sistema’.

Pero también está la Asamblea contra la Fractura Hidráulica, que integra a los colectivos preocupados por el fracking, que se organizaron y movieron, hasta convocar una gran manifestación, y que con su presión indujeron a las instituciones a legislar contra esta técnica en un asunto que aún no está resuelto satisfactoriamente.

En estos casos, desahucios y fracking, primero ha estado la reivindicación de calle y luego la respuesta institucional. En otros, como la educación  o la exclusión sanitaria, son respuestas ciudadanas a decisiones institucionales que, en cualquier caso, han llegado, de vuelta, a instituciones como el Parlamento para ser debatidas allí.

EVOLUCIÓN

De paso, la foto fija de la Plaza va a mostrar más cambios: los colectivos están más organizados y trabajan de una forma más “profesionalizada”, con rutinas de trabajo (reuniones periódicas, distribución del trabajo, cierto nivel de organización)…

Para empezar, el paso del tiempo ha logrado que se compensen las principales críticas que lanzaban al 15M quienes querían verlo como un movimiento organizado en lugar de como un sentimiento, una emoción:

-Los mismos partidos que tardan meses en redactar su programa electoral les reprochaban poca concreción en sus peticiones, poco ánimo constructivo. Pues ya tienen propuestas detalladas, gusten o no: dación en pago, alquileres sociales, retirada del decreto de exclusión sanitaria, derogación del permiso ‘arquetu’ y del resto de permisos para el fracking…

-Los mismos partidos que acostumbran a tener líderes enfrentados en muchas ocasiones y descoordinación argumental censuraban la falta de portavoces definidos. Ya los tienen: José Ramón, Nacho, Pati, José Antonio, Isabel, Diegu, Patricia. Los periodistas ya tenemos a quien llamar. Y eso ayuda, a todos.

-Y frente a la crítica a la falta de acción concreta o de ser un impulso demasiado emocional, ya tenemos reuniones semanales, con orden del día, distribución de funciones, planificación, contactos institucionales, acciones vistosas…

-Ante la descalificación de los ‘perroflautas’, las plataformas han atraído a todo tipo de sectores, y cuentan con asesores jurídicos, profesionales liberales, viejos activistas reconvertidos, funcionarios públicos, parados, militantes de partidos tradicionales o nuevos…

Es decir, los tres días y dos años que median entre el 15M y el 12M han hecho evolucionar la forma de participar. De un sentimiento de indignación, que es de lo que iba esto, a una forma de acción con capacidad tractora, que es en lo que se está convirtiendo.

¿POR QUÉ LA PORTICADA?

No sabemos quién fue el primero que dijo en voz alta que se podía acampar en la Plaza Porticada. Pero sí sabemos que en toda España las acampadas se decidieron en los principales puntos de encuentro de las ciudades, teniendo el ejemplo máximo en la Puerta del Sol de Madrid, el kilómetro cero de donde parten todos los caminos, el lugar en el que se cita la gente para quedar.

En Santander uno pensaría que los principales puntos serían o la Plaza del Ayuntamiento o la Plaza Pombo –en la que desembocan gran parte de las manifestaciones–.

Pero la Plaza Porticada siempre ha sido concebida como el corazón de la ciudad. Literalmente. En la definición a cargo de las autoridades franquistas del Santander post incendio, se pensó en ese sitio como el punto central de la capital, donde se cruzarían las principales instituciones. Lo cuentan muy bien José Ortega y Ángela de Meer. Quizás quede algún resquicio.

Pero además, con el tiempo se ha visto el gran poder simbólico de esa Plaza: en un movimiento de protesta que iba más allá de los tradicionales ejes de crítica a instituciones y gobiernos, parecía casi natural acampar ante la sede de una entidad financiera de referencia, en la era de la deuda, el rescate bancario, los excesos financieros, las preferentes y la politización de las cajas de ahorro.

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