Ojalá hubiera una crisis

Ojalá hubiera una crisis. Pero sólo una. O varias, pero que se fueran arreglando de forma ordenada, de una en una, para ponernos luego con la siguiente. En eso sí nos vendría bien la racionalidad alemana. No como ahora que estamos intentando tapar el principal boquete sin darnos cuentas de que teníamos muchas vías de agua abiertas desde hace años.

Pero no, ha venido el fin del mundo de los mayas, la mega crisis económica del horror y nos ha pillado con un montón de crisis a las espaldas.

Así que estamos luchando con la crisis inmobiliaria-financiera-de deuda-y liquidez-y ya puestos de la idea de Europa- cuando aún no hemos solucionado un montón de ‘crisicillas’ que teníamos, menudencias sin importancia.

Por ejemplo, la crisis de un comercio local que no había conseguido adaptarse a las necesidades de sus clientes en cuestiones como los horarios. Ahora ya da igual porque muchos compradores tienen todas las horas del mundo, pero no las van a emplear precisamente en comprar. Y tampoco tienen comercios en donde hacerlo.

O la crisis de la Administración, la que cierra por las tardes, la que tarda meses en tramitar un papel (que sé yo, una licencia de apertura), así que imaginaros un gran proyecto, de esos que quedan desfasados cuando salen del Castillo de Kafka. No estoy pensando en ningún Plan General ni en ninguna fábrica de fibroyeso.

Por supuesto la crisis de la política, la que ha conseguido que el sectarismo y la evasión de la realidad estén a punto de convertirse en rasgos de identidad de los partidos. La de los años de ytumás que han creado una densa capa de ruido que impide que llegue otra cosa que no sea eso. La de cerrarse a ideas del exterior. La de qué fuerte esa corrupción del de enfrente y vamos a respetar la presunción de inocencia cuando hablan del mío.

Y sí, la crisis de los medios. No la publicitaria, que también, ni la de ventas ni la de lo queraís, sino la de no controlar la agenda de temas, la de la falta de fortaleza para resistir yasabéistodosqué, la de la endogamia, la de no saber reaccionar a los cambios a tu alrededor.

Sumamos todas estas crisis, y las que queráis ir añadiendo, y todavía hay quien se pregunta por qué transmitimos imagen de debilidad al exterior.

Conozco a alguno que otro que está pensando en teclear ya que todo parte de una única crisis, una crisis de valores. Va a ser eso. Que en realidad si hay una única crisis

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s