Mucha policía, poca instalación

No me pienso ni meter en si el cartel que permitió el, por lo visto, concejal punk es arte o no. Pero desde luego ha provocado e irritado, aunque, me temo, no ha hecho reflexionar.

Respeto tanto a los cuerpos de seguridad que alguna vez he discutido para defenderlos frente a mucho antisistema cargado de tópicos –y pese a que criticarles le iría mejor a mi “personaje”, la verdad- y los respeto porque a lo largo de mi trayectoria profesional les he visto trabajar en carreteras, incendios, atentados y derrumbes.

Pero sus representantes –sus representantes- deben considerar que todas sus necesidades están cubiertas. El sueldo, adecuado; las plantillas, ajustadas; las vacantes se cubren; sólo trabajan en sus funciones; la convocatoria pública será proporcionada; los horarios, excelentes; sus jefes les tienen en palmitas y además deben ser el único sector de la población que no ha sufrido recortes.

Sé que no es así, pero entonces no se entiende porque un colectivo que nunca pidió la dimisión del concejal de Policías pide la del de Cultura. Nunca se habían unido. Nunca antes.

Entiendo que no les guste el cartel –con un mensaje tan antiguo que, sinceramente, es hasta un tópico, y vaya por delante que me da mucha pereza el provocar por escandalizar sin más-. Pues a aguantarse. Lo contrario es censura.

( A menos que el problema no sea el cartel, y entonces es peor: esto es una excusa para otra batalla )

Pero recurrir a Hitler o a ETA es tan exagerado como inútil. Creo que faltó alguna alusión a los musulmanes, ya puestos, en ese argumentario que ha puesto de manifiesto un interesante fenómeno: los adolescentes santanderinos son consumidores habituales de instalaciones de este tipo.

Quien sabe, si son tan influenciables por este cartel para gritar sus proclamas en pleno botellón, a lo mejor el sector que bebe cerca de la estatua de Pepe Hierro dedica esas horas a recitar “después de todo, todo ha sido nada”.

¿Y si pusieran uno que dijera ‘periodistas mentirosos’, que te parecería?”, puede que me pregunte alguien. Pues lo asumiría, reflexionaría sobre a qué se debe esa percepción, pasaría de ello pensando que son gajes del oficio –como las llamaditas o las atribuciones partidistas–, posiblemente hasta vacilaría sobre ello con mis amigos… pero no pediría que lo retiraran. Eso es censura.

Y sinceramente, la gente que “hace cosas” ya lo tiene bastante difícil para tocar o ensayar en locales, difundir su trabajo o irse de gira, como para sumarles un nuevo motivo de desánimo.

Es más, la Fundación ya lo tiene bastante difícil de por sí y ya ha recibido bastantes mensajes negativos a lo largo de su corta vida, como el que hace un año, con otro nombre, casi afecta a su subsistencia tras el “fracaso” (no pasa nada por fracasar, nos pasamos la vida reclamándolo, no?) o por el exiguo compromiso de alguna institución.

Todas esas cosas conforman un mensaje global, demoledor: no hagas nada, no compensa. O una derivada peligrosa: pinta flores y patos con la Bahía de fondo.

Pero que no se te cuele nada: ni un molino, ni un tobillo, ni la cara de un santo, un color que no pegue ni, mucho menos, mucho peor, eso ni se te ocurra, una idea. No vaya a ser que despiertes a la policía de la moral.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Mucha policía, poca instalación

  1. José dijo:

    Excelente reflexión. Añadiría que el mensaje de esa obra de arte da para pensar mucho. Es curioso como cada uno puede realizar una lectura diferente y como algunos la interpretación que le conceden es la negativa, la de sentirse ofendidos. ¿No pueden pensar que decir “menos policía” podría derivarse de una sociedad más respetuosa, menos conflictiva? Una sociedad en la que todos podamos divertirnos en paz, sin miedo a agresiones, sin necesidad de vigilancia policíal. ¿No sería un síntoma de sociedad madura?
    Sin embargo lo toman por la interpretación dañina, negaiva, ofensiva.
    ¡Tenemos que madurar!

  2. lasaga dijo:

    Lo mejor que he leido sobre el conflicto de marras.

  3. Solamente el titular ya merece la pena.

    Comparto cada palabra del texto. Me parece una de las polémicas más estériles e infantiles que hemos vivido en tiempo. Además, la reflexión que hace José sobre la madurez de la sociedad creo que es sumamente interesante.

    Sería de agradecer que todos tuviéramos mayor altura de miras y supiéramos aplicar el sentido del humor de vez en cuando.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s