Santander 2017

Un grupo de músicos preparan sus instrumentos antes de tocar en un bar que no citaré por si el concierto era de esos clandestinos.

A uno de los álvaros le han seleccionado para otro premio por su corto ‘Tienes que dejarlo’. Y parece que a Mario le está saliendo bien su apuesta por Musiquea.

Por Facebook me han llegado invitaciones para un montón de cursos de Espacio Espiral y sé que Edy no se está quieto con sus clases de teatro.

Y esta semana podría elegir entre cosas que hacer: me coinciden el ciclo Documenta Casyc que clausuró una familiar mía, con Workingmans Death –una denuncia sobre siniestrabilidad laboral–, y la proyección de uno de tantos clásicos que no he visto, en el Bar Galería Bokeh.

También voy a estar con Fernández Mallo, puede que día y noche, mientras me pierdo el documental sobre los gernikas de Iñaki Pinedo y dejo de leer una biografía sobre Jose María de Cossío después de sí haber podido ver a tres finalistas al premio nacional de poesía en acción. De Cantabria. Los tres.

No me olvido del Desvelo, del Blackbird, ni del Espacio de la Imagen y la gente que lo mueve (la gente que se mueve).

Me imagino que todos estos ‘creadores medios’ (concepto) tienen demasiado que hacer cómo para profundizar en lo que ha pasado con la candidatura y en el mal rollo en los pasillos del Palacio de La Magdalena.

Seguro que pensaban que pese al fracaso (mira que me gusta poco esa palabra) en el corte, había todo un horizonte de cosas que hacer, de ideas y de talento que ahora han recibido el peor de los mensajes: no future. Sí amigos, por lo visto Santander se volvió punk.

¿Con qué cara se van a plantear nuevos proyectos si sabe que los supuestos apoyos están deseando encontrar un motivo para salir a la gresca? ¿Quién va a aceptar venir a gestionar un proyecto a la ciudad de los edificios que ya veremos para que sirven y de los gestores de siempre por cuyos sueldos nunca se pregunta?

En serio, ¿de verdad las batutas, las cámaras, los escenarios y las letras, de verdad los realizadores y programadores, y los bares que hacen cosas, de verdad son ellos los que están de “fin de ciclo”?

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3 respuestas a Santander 2017

  1. Alvaro dijo:

    Gran análisis de quién representa REALMENTE la cultura y el movimiento en este pueblo de urbanitas modernos y siempre a la vanguardia de todo. Pero me ha gustado más -si cabe- la historia de la calle Alta. Demonios, dan ganas de ir a patrullar por ahí para encontrar al joven desconocido… Días de sur, vientos de humanidad, cordura y cultura… AVANTI!! ; )

  2. Laro dijo:

    Completamente de acuerdo con lo que dices, Óscar. Lástima que, una vez más, los que mandan permanezcan ciegos a la realidad y pierdan el tiempo con sus ‘cuitas’ particulares…

    En fin, que parece que es lo que nos toca por lo menos en los próximos meses. A ver si te prodigas más con textos como éste. Un saludo

  3. Rosa dijo:

    Hay cosas que, por su buen gusto, habrán de seguir dándose aun sin el apoyo de los demás. Sucederán abrigadas por el calor de quienes gustan de encuentros donde se respira talento. Así, sonará la música aunque no se anuncie en carteles caros, seguirán dándose las escenas en los escenarios y el color de los lápices buscarán dónde encontrarse.
    Nada puede impedir que sucedan y que cada vez más gente curiosa se una o vaya a verlas.
    Nada se ha perdido

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