Lo normal

Lo normal era lo anormal y lo anormal era lo normal. Ese parecía ser el funcionamiento de las cosas que se impuso en los últimos tiempos en todos sitios.

Por ejemplo, en la oficina de Correos de Pedreña a cuyo empleado se le juzga por simular contrataciones para trabajar y ganar él más. O en la promotora vasca que hizo una urbanización en Mazcuerras  no ya sin dinero, sino sin planificación, en una segunda edición de las muchas que quedan por venir del juicio a la burbuja.

Y en muchos ayuntamientos. Porque mientras durante todo este tiempo a algunos las irregularidades sólo les importaban en función de si las hacía o denunciaba una letra del alfabeto u otra, hubo otra gente que acabó por pensar que esa era la forma normal de hacer funcionar las cosas.

Hace dos semanas veíamos al ex secretario de Piélagos, actualmente ejerciendo en Santander, asumiendo la responsabilidad que se achacaba al alcalde de conceder licencias en contra de criterios técnicos en las que sí que es cierto que hubo debate a favor y en contra.

El alcalde tiene pendiente otro proceso, que aún no se sabe si derivará en juicio, por la construcción de un vial, sin licencias, que llevaba a la casa del ex secretario. La acusación la hizo en este caso otro alto funcionario de ese mismo Ayuntamiento, el arquitecto municipal.

En este punto se cruza Piélagos con Castro Urdiales. Ciertas tareas del denunciante de Piélagos fueron asumidas por un ex arquitecto de Castro, por cuyas decisiones allí se enfrenta a penas de prisión.

En ese otro municipio, en las decenas de tomos de los sumarios figura el nombre de otro funcionario, el ex secretario municipal.

En este ayuntamiento este tipo de actuaciones parecieron ser tan normales que incluso funcionarios menores las debieron entender como comunes.

Y así, seguimos pendientes de saber qué pasará con la empleada pública a quien un constructor del caso La Loma señaló directamente cómo la que le pidió dinero a cambio de realizar un trámite urbanístico.

Otro funcionario de cuyo destino estamos pendiente es el secretario de Escalante, que entró a declarar como testigo en un juicio contra el alcalde por el derribo de una vivienda que se iba a rehabilitar.

Todos vimos como su rostro cambió cuando, tras escuchar la justificación de esta actuación, el Ministerio Fiscal le advirtió de que tomaba nota de ese testimonio.

Me adelanto a las opiniones y aclaro que ya sé que ni todo el mundo ni todos los funcionarios son así, que eso no es lo normal.

Simplemente observo que la lucha partidista ha acaparado tanto las noticias sobre estas cuestiones que ha acabado por tapar una responsabilidad colectiva en esa anormalidad por norma.

Y como tengo dicho que mi responsablidad también es poner ejemplos positivos, hoy cito el papel del arquitecto de Piélagos que denunció los hechos, o el interventor de Castro que,  con sus peculiares formas, está ayudando a que avance la investigación judicial.

Y de manera especial, a la asociación Limpias 21 , que dedica mucho esfuerzo y discreción a vigilar las actuaciones en ciertos ayuntamientos a los que no les da tanto la luz de los focos. Lo suyo debería ser lo normal.

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2 respuestas a Lo normal

  1. Guillem dijo:

    Que asco de país, así en general. Porque Cantabria no hace más que reflejar lo que está pasando en toda España. Los informes sobre corrupción urbanística que circulan en la Comisión Europea, indican, de momento, porque vermeos como progresan las peticiones de amparo de los afectados por sentencias de derribo, que no estamos peor que en el levante, la Costa del Sol o en Toledo. A pesar de Castro, Piélagos y Noja, que van en negrita, de relevancia. O en rojo, de saqueo.

    Aunque no creo en las casualidades, estoy de acuerdo en que el color político no es muy importante en este asunto de los funcionarios corruptos. Este es lamentablemente, otro capítulo brillante de cómo la mentalidad anterior (la actual) nos ha llevado al lugar donde estamos. Y para otro capítulo, o para un futuro blog, la corrupción disfrazada de cooperación. Que esa si que es gorda. Porque en Urbanismo ha llegado a ser “lo normal”, pero hacer caja B con el dinero del tercer mundo… Ya saldrá.

    En fin. Una vez más, gracias Oscar.

  2. Oscar dijo:

    Al final fue una especie de mentalidad colectiva que mucho me temo, como apuntas, que no haya finalizado. Y del tema que dices también habría que hablar, desde luego, es especialmente sangrante. Muchas gracias a tí, Guillem.

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