A los ojos

Culpable. El joven acusado de matar a otro en Torrelavega, a la salida de un bar, ha sido declarado culpable por un jurado.

Y al otro lado del pasillo, quedaba visto para sentencia el juicio contra un acusado de intentar matar a otros dos en Santoña.

Los acusados son jóvenes, estaban en locales nocturnos, en un caso se habla de drogas, en otro de deudas. Y sí, los dos eran latinos.

Así que tenía que pasar. El sectarismo tiene una precisión casi matemática. Y a raíz de la publicación de una información sobre uno de estos procesos, en los comentarios aparecieron las menciones de marras relacionando nacionalidades y delincuencia.

Algo que por cierto no mencionó en ningún momento la familia de la víctima, gente que para mí ya no es sólo la protagonista de una noticia, precisamente porque he hablado con ellos y los he mirado a los ojos. Y las cosas cambian cuando se mira a los ojos.

 Soy bastante contrario a destacar en las noticias, y sobre todo en las de sucesos y tribunales, las nacionalidades de los protagonistas. Salvo casos en que aporten algo informativo, evidentemente.

Pero el lenguaje periodístico te obliga a buscar algo que diferencie al protagonista de la noticia.

Por eso decimos “el joven”, “el anciano”, “el menor” o el “vecino de Burgos”, por citar varios ejemplos, y por eso también se dice “el colombiano” o “el dominicano”.

Se hace por diferenciar, por destacar un aspecto del sujeto, en un mecanismo que en su origen no tiene una mala intención, pero que conlleva el riesgo de poder provocar una relación de causa efecto entre inmigración y delincuencia.

Por eso yo la nacionalidad la menciono, sí, porque es prácticamente una norma, pero no soy nada partidario de llevarla al titular ni a las partes principales de la información.

Estos dos juicios han cuadrado esta semana, pero situaciones similares van  a seguir pasando. Y es un fenómeno o tendencia al que hay que estar atento, desde luego.

Pero me preocupa que prenda el discurso de criminalización de los inmigrantes, la sobregeneralización, la que llevó a alguien a colgar carteles por mi pueblo con el lema “Los españoles, primero” y que, en un signo de esperanza, los barquereños arrancaron, porque ellos sí conocen directamente a inmigrantes. Trabajan con ellos y les han mirado a los ojos.

Pero el riesgo esta ahí, sobre todo en tiempos de crisis, donde, ya a finales del año pasado, informé sobre unas estadísticas en las que se reflejaba un descenso en la percepción de los derechos de los inmigrantes, justo en los dos últimos dos años, en cuestiones como el trabajo o la delincuencia.

Y no ayuda nada, desde luego, que los partidos políticos, minoritarios pero activos, que propugnan estas ideas puedan difundir esos mensajes en edificios públicos como el Centro Cultural Doctor Madrazo, teniendo como tienen una sede que los inmigrantes y yo no pagamos con nuestros impuestos.

 Por este tipo de cuestiones creo conveniente recordar

-que la presencia de inmigrantes es algo que a la larga mejora la productividad de la economía 

-que están aumentando la población de Cantabria, que estaba en retroceso o que están contribuyendo a rehabilitar barrios y pueblos condenados al abandono.

 Difundiría algunos ejemplos positivos, pero lo está haciendo mejor Leticia Mena con su especial en El Diario Montañés.

Aun así no me resisto a mencionar el trabajo de la ONG Cantabria Acoge y de un incipiente movimiento asociativo inmigrante, que puede aportar algo más que eventos gastronómicos, y que podría recibir más apoyo que, así, a botepronto, el Festival de Eurovisión. Que básicamente necesitan que les conozcamos y les miremos a los ojos. Entonces, todo cambia.

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5 respuestas a A los ojos

  1. Elena dijo:

    Plas, plas, plas. Articulazo, Óscar. Que más puedo decir…

  2. oscarallende dijo:

    Gracias Elena, valoro especialmente tu opinión. Yo sólo cuento cosas, pero tú las estás haciendo…

  3. Guillem dijo:

    Si la nacionalidad importa tanto en páginas de sucesos, destaquemos SIEMPRE la nacionalidad española de los delincuentes comunes.

    Podría ser una muletilla como “X.X.X., de nacionalidad española y vecino de X”.

    Me da la impresión de que no siempre se hace. Y eso me parece peor que citar la nacionalidad extranjera de cualquier autor, presunto o no, de un delito.

    Enhorabuena por el artículo. A los ojos siempre.

  4. Lombio dijo:

    Buen análisis del “sujeto” lingüístico, para llegar al “sujeto” humano. Enhorabuena Oscar.

    • Oscar dijo:

      Muchas gracias, a veces convertimos a la gente en protagonistas y nos podemos llegar a olvidar de que son personas. Un saludo!

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