La burbuja, ¿absuelta?

Finalmente han absuelto a la burbuja financiera e inmobiliaria.

Quiero decir, al constructor que hace poco juzgaba la Audiencia Provincial, y al que escuché en el juicio contar como tenía las operaciones “sincronizadas”, es decir, vendía una finca para pagar otra operación, y de mientras pedía un crédito para la siguiente.

Todo parecía irle bien hasta que un Ayuntamiento se retrasó en un trámite, un socio se le echó para atrás, un banco le negó el crédito y “todo se fue al traste”.

No es culpable de estafar a los compradores que se quedaron con la vivienda sin hacer.

Supongo que sólo lo es de haber caído en la forma de hacer las cosas con la que “funcionaban todos” en la era de la burbuja y al que no somos ajenos ninguno, incluido yo y mi (ab)uso de la tarjeta.

Hoy en los pasillos de los juzgados oí decir a alguien que debían cambiar el Código Penal para poder castigar a las empresas y no tanto a las personas que hacen lo que les mandan. Es discutible.

Y de la que subíamos las escaleras para volver a la sala, mientras el ejército de abogados del caso Aguator se preparaba para lo suyo, el letrado de Cantabria que más sabe de peleas, traficantes de drogas y escapistas de la cárcel nos preguntó ironizando si los de ese sala no eran también criminales como los suyos.

Me hizo gracia porque me recordó a cuando Michael Bloomwist en Milennium –una revista que debería existir– destapa su gran escándalo y relata como provoca un cambio cultural: las noticias de economía pasan a la sección de sucesos o tribunales.

De una forma más discreta eso ya pasa aquí, con numerosos juicios y sentencias que no trascienden sobre obras sin terminar y estafas menores.

Son los estertores de una vieja forma de funcionar, que también veo en el juicio al alcalde de Piélagos o en el empeño en el proyecto de puerto deportivo de Castro Urdiales.

Pero mucho me temo que la absolución a este constructor que ahora dice vivir en casa de su familia tras arruinarse sea mucho más que una noticia y pase a ser un símbolo de lo que puede pasar si no cambiamos las cosas.

Quien por los pasillos de Salesas dijo que había que juzgar a las empresas aludía a que en todo su sector se hacía lo mismo, que era una cuestión estructural. Supongo que puede ser, y debería ser un tema a tener en cuenta.

Pero también hay gente que elige otras cosas.  Y como yo ya he dicho que también tengo una responsabilidad, voy a tomar como costumbre citar a alguien que hace las cosas diferentes y que busca algo nuevo. Hoy, Fly Bussines.

Uno de sus últimos trabajos ha sido el diseño de la nueva Web de la fundación para los afectados por trastorno de hiperactividad, en la que ha puesto las herramientas interactivas que existen hoy al servicio de los familiares que tienen que vérselas con este problema.

Entre el 3 y el 5% de la poblacíón escolar padece TDAH,  con efectos sobre la concentración, entre otros síntomas. No siempre se logra detectar porque se achaca al carácter de quien lo sufre, y comienza a percibirse en otras etapas de la vida además de la niñez.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La burbuja, ¿absuelta?

  1. Alvaro dijo:

    He leído unos cuantos blogs, unos cuantos de tecnología, unos cuantos de llamémoslo análisis y opinión, otros de deportes, y he escapado corriendo de cientos de espacios absurdos donde gente inconsecuente pretendía que sus idas pasasen a ser el eje sobre el que gira la vida de uno. Bodrios y más bodrios, al fin y al cabo. Los que saben de tecnología no han leído más que un Mortadelo y a Daniel el travieso, los que hablan de política no tienen ni zorra de historia, los que hablan de economía poco entienden de psicología, y así sucesivamente. Me preguntaba yo si, entre tanta marea, no quedaría algún vestigio de lo que en otra época fue siempre tomado por bueno, que es el hablar poco y decir mucho. Y por fin, sí señores, aplaudan por favor, por fin lo he encontrado.

    Aquí huele a Pla, huele a Camba, a Nogales, aquí se cata y hasta se corta el sentido común en el maldito ambiente virtual. Por fin. Larga vida a los cronistas y… ¡muerte a los periodistas!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s